viernes, 6 de mayo de 2011

RELATOS POLICÍACOS DE LOS ALUMNOS: AND THE WINNER IS...

En vez de un ganador, tenemos dos: aquí tenéis los dos relatos policiales más destacados de entre todos los que me habéis enviado. Prestad especial atención al segundo, que trata de la misteriosa desaparición de un tal Charlie...

NO SIEMPRE LLUEVE AGUA (LIDIA MARÍA MONTES)  
                                                                             
Aquella noche el restaurante iba a tener varias reservas. El comedor estaba completamente lleno. La dueña pensó que seria una noche dura, pero recompensada. Ya que la ultima reserva dijo que pagaría 70€ por persona.
Llegó la noche. Había luna llena. Por lo tanto, la reserva que he mencionado antes, decidió cenar en la terraza, a la luz de la hermosa luna.
Pidieron y esperaron. La mesa estaba compuesta por ocho personas. La mitad hombres, la otra mitad, mujeres.
-¡Siempre haces lo mismo! ¡Eres un desgraciado! ¡Qué el diablo te lleve al infierno! –un hombre, de 30 años, molesto por un comentario del que había insultado, le alteró. Su nombre era David Echegaray, un importante empresario.
-¿Disculpa? ¿A caso quieres que salga a la luz aquello…? –le respondió el insultado, de la misma edad que el otro. Se llamaba Daniel.
David calló y se sentó. Este no habló en toda la cena, tan solo (si le preguntaban) algo hablando con pocas palabras. Acabaron la cena y David fue al baño. Pasó allí diez minutos.
Al rato, Daniel se dirigió a los servicios. Al levantarse, llegó David.
-Te acompaño. –dijo Jou, amigo de David.
Los dos caballeros permanecieron tres minutos en el servicio.
-¡Ayuda! ¡David está muerto! –Jou era presa del pánico. Todos los amigos fueron hasta el baño. Allí vieron a David con cara de angustia –claramente muerto por veneno–.
-¿Qué ha pasado? –preguntó la dueña del restaurante.– ¡Oh! Llamaré a la policía. Qué desgracia…
-¡Tú eres el asesino!– la novia de David acusó a Jou.
-No. Él no ha sido. –dijo un chico, que tenía poco más que 19 años.
-¿Y tú quién eres para decirlo? –dijo, de nuevo, la novia, llorando.
-Soy detective. Llámenme Luis.
El detective inspeccionó la puerta, luego, el cuerpo de la víctima. Habló con los amigos de esta última y resolvió el caso.
-El asesino es usted, señor Daniel. Fue al baño y puso una trampa. Al primero que abriese la puerta le caería una gota del veneno en la cabeza. Pero solo al primero. Como usted conoce a la víctima, supo que se llevaría la mano a la cabeza, lo mojaría con el líquido y después humedecería uno de sus dedos. Comprobó esto ayer, ¿verdad? Ayer llovió, hizo esto mismo con la lluvia, ¿no?
-No tiene pruebas. Además, podría haber entrado cualquier persona antes que él.
-¡No! Yo escuché como le decías a David que entrase al baño justo después que tú. –dijo Jou.
-Y no solo eso, para asegurarse, añadió en la copa de la víctima un líquido que provoca escapes de orina.
-Maldito detective… Pues sí. Lo maté. Pero se lo merecía. Sobornaba a mi hermana, la acosaba. Una persona así no tiene otro sitio en el universo que el infierno. He tenido valor. Le maté.
-Te equivocas. –el detective rió– Valor es una palabra de justicia. Es la capacidad que nos permite hacer frente al miedo con confianza y determinación. No puede usarse como excusa para matar a alguien.
Efectivamente, él fue el asesino. Fue condenado a prisión. Pero nunca olvidó las palabras del detective.
NEGRO PASIÓN (RENAT SUPICHENKO)                               
El sol cayo rendido entre las montañas ya hace horas, pero yo seguía tan despierta como siempre. No me gustaba hacer esperar a los demás, asique fui la primera en llegar al salón, hasta que vi venir a todos uno por uno :
-¿ Estamos todos ?- Dije moviendo lentamente mis labios rojo pasión derrochando todo mi glamour. Luego, con un fluido cruce de piernas me incorpore, y hice crujir el viejo suelo de madera con mi zapato de tacón hasta llegar a la puerta, y cerrar esta con un gesto carnal.
-Me gustaría saber porque no ha convocado señorita Catelina, ¿ es que ya no tiene suficiente aun interrogarnos ? - Rossa estaba nerviosa y amarrada a su hija, protegiéndola, o mas bien, parecía que ella se quisiera proteger con su hija.
-Ms. Rossa, no nos iremos de aquí hasta que yo acabe, porfín descubrí el misterio – caminé firmemente moviendo la cadera mientras me recogía el dorado pelo por detrás de la espalda y me senté en una silla de tal modo que podía observar a todos.
-Usted no parece detective ni nada, ha salido de un burdel señorita, de un burdel! – Con una agresiva expresión el señor Winston se levantó de su silla, apuntándome con su huesudo dedo.
Yo no cambié mi compostura, ni me enfurecí por el desafortunado comentario, simplemente me crucé de piernas nuevamente :
-Bien – hice un breve pausa – Como sabéis, estos últimos ocho días no podíamos salir de este lugar, y creerme, todos tenemos afán por hacerlo; pero esta es nuestra ultima noche en esta universidad. Además, el primer día descubrimos que todos nuestros coches, menos el mio, tenian las ruedas delanteras descinchadas, y encontremos el cuerpo del difundo Charly en el cuarto de limpieza. El único que tiene acceso a el conserje, pero todos ustedes tenían motivos para hacerlo...
-Hm... Aver si es usted la quien se lo a cargado y pretende pasarse por detective y echarnos la culpa a nosotros – Paráfrasis de la cual cedí y prolongue mi explicación :
-Asiqué... es la hora que salga todo a luz, y explicar todos lo echos; uno, por uno – Gesticulé voluptuosamente. - Como sabéis oímos historias muy interesantes, pero no tan sorprendente como la de usted señor Deivid, fue realmente curioso descubrir que usted y el Señor Charly estudiasteis juntos en la universidad, y por las malas relaciones que teníais; siempre discutiendo y peleando, nunca estabais de acuerdo, pero... una persona estudiosa, inteligente y con su vida ya medio echa no cedería a una tontería así verdad, además, cuando se cometió el crimen usted estaba en su cuarto leyendo un libro, al lado del mio, y solo tenia las llaves de las aulas. No tenía acceso al sitio del crimen.
-Es así, ¿ pero usted como sabe eso sobre mí y Charly ? - Preguntó más relajado sabiendo que estaba fuera de los sospechosos.
-Eso no importa ahora, solo esta descalificado de los lista. - Corté perspicazmente su pregunta y seguí – Luego tenemos el señor Winston... No tiene una cuartada muy sólida, ya que según mis cálculos, usted era el único desaparecido en el momento del asesinato, puede ser que lo cometió usted, o puede ser que no... Se abstiene por motivo para hacerlo, y solo por eso usted no es el culpable – Winston alzó su mirada por encima del hombro y me miro con cara de repugnancia suprema, pero permaneció en silencio y yo no dude con continuar – Bien, quedan menos, quedan tres : señora Rossa, al primer día, al llegar aquí ya tuvo un grave discusión con el fallecido, según usted, fue por cuestiones de su hija. Además,le noté un raro comportamiento señorita Rossa – La mujer estremecía y apretaba a su hija con todas las fuerzas – ¿ Cómo que se cambió de ropa, mientras que todo seguimos vestidos como el primer día que lleguemos aquí ?
-Mi hija reside en el campus, tiene ropa aquí, este vestido es suyo y me lo ha prestado – Dijo con inseguridad.
-Bien – Dije con un largo suspiro – Aparentemente usted tiene también cuartada, junto a su hija, que el día en que os interrogue individualmente la explicación de su hija era idéntica a la suya... Esto hace que solo quede usted, señor Pedro, no tiene una cuartada muy sólida, y tenía las llaves de la habitación.
Pedro mantenía la vista baja, pero tenia los ojos abiertos y estaba muy atento.
-¿ Está insinuando que he sido Pedro quien lo ha matado ? ¡Tenemos que buscar el arma y podremos marcharnos de aquí! - Parecía alegrarse de una cierto modo Rossa.
-No, lo dudo, la habitación del conserje queda demasiado lejos del lugar del crimen, ademas, dudo que en tan poco tiempo pudiera llevar difunto a ese cuarto, asesinarlo allí e irse.
-Entonces queda solo la hija de la señorita Rossa, Angela, ¿fue ella ? - Añadió Deivid, pero asentí negativamente con la cabeza y me quede pensativa.
-¿ Entonces quien ha sido, usted ? - Dijo Winston un tono muy irónico.
-No, solo quería que el asesino abajara la guardia, pero ya no tengo que hacer más teatro, porque el asesino cometió un error realmente estúpido; Señora Rossa, como sabe usted que Charly fue asesinado por una arma ? - Hubo un pausa de unos cuantos segundos, cuando señorita Rossa, sudada y con la cara distorsionada empezó justificarse :
-Solo me lo he imaginado...
-Es simple, me avergüenzo de que a utilizado a su hija para cubrirse, pero la verdad siempre sale. Usted sabia que Angela mantenía relaciones con el señor Charly ¿ Verdad ? Y también supo que Angela quedó embarazada de el, más tarde, pasó el accidente del cual aún los alumnos siguen señalando a su hija con el dedo, Angela se cayó por las escaleras, y perdió la criatura. Pero fue básicamente una maquinación del señor Charly, el cual queria cubrir el secreto de las escapadas pasionales que tuvo con Angela. Pero ella no se cayó, si no que Charly la empujó. Usted lo descubrió, y lo planeó todo : su hija llamaría al señor Charly (que ese posiblemente tenía la llave de esa habitación, quizás de citas anteriores) para tener una apasionada y discreta cita en el mugriento cobertizo, donde allí, no vino Angela, si no su madre : Rossa. Lo mató a cuchilladas, y se deshizó de la arma y seguramente de la llave que llevaba Charly encima. Como el espacio era reducido, quedó impregnada de sangre, por eso se cambió con ese vestido atrevido de su hija, nada apropiado para una mujer de su edad y talla. Más tarde se pusieron de acuerdo con su hija para inventaros una perfecta cuartada.
Al acabar mi discurso todos quedaron boca abiertos, yo me levante despacio doblando las rodillas para que el corto vestido adaptado perfectamente a mi cintura no enseñara nada más de lo permitido, y me dirigí asta la señora Rossa y su hija, a las que cogí por los hombros.
-Pero tranquilas, no pienso llamar a la policía, soy detective, pero ante todo soy una mujer, una joven como Angela, solo tenemos cinco años de diferencia, créeme, se más que nadie como té sientes Angela, como te sientes por lo que te ha echo ese hijo de puta; Os llevare a vuestra casa con mi coche – Entonces me gire con un agudo gesto de despreció hacia los otros tres – Y por cierto, me olvide de deciros que quien descincho las ruedas de vuestros coches: fui yo.
Mi intuición de alguna manera no me dejaba irme de aquí hasta que resolviera el enigma, asique, nostras nos vamos, y vosotros... haced lo que os de la gana. - Y con una petulante manera miá de ser, conduje a la salida la madre e hija, aun confusas por todo el alboroto y asustadas con lagrimas en los ojos. Las hice sentar en los asientos traseros de mi coche y la lleve cuesta abajo de la montaña, y para consolar a Angela y hacer más corto el largo camino que conducía a la cuidad más cercana, le conté mi historia. Una tan parecida a la de la Angela, de la cual estuvieron todo el trayecto llorando, pero yo no. Yo seguía mirando la carretera; mirando hacia adelante.
 

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